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jueves, 27 de julio de 2017

Un viaje sin retorno por el camino de las emociones.


Tengo que reconocer que no estoy perdiendo peso al ritmo que me gustaría. Creo que tiene mucho que ver con que no regulo el aceite cuando hago ensaladas y que como fruta a destajo. Tendré que plantearme en serio controlar eso. Pero hoy no quiero hablar de la comida.

Hoy quiero hablar de algo más personal. De mi estado de ánimo y como se relacionan mi cuerpo y mi mente. Yo no creo que detrás de la obesidad siempre haya causas psicológicas, creo que tiene también mucho que ver con nuestros hábitos alimentarios y el sedentarismo, pero en mi caso emociones y sobrepeso están íntimamente unidos.

El año pasado estuve varios meses hablando con una psicóloga. No es la primera vez que lo hacía y siempre saco la misma conclusión. Tu haces una terapia ahora y notas el resultado un año después de haberla terminado y en muchos casos lo que aprendes lo incorporas a tu vida para siempre. Si nunca habéis tenido un encuentro con vosotros mismos de este tipo os lo recomiendo y también os aviso de que puede ser duro, pero que merece la pena. El caso, que en esa terapia también hablamos de mi relación con la comida y, sobre todo, con mi cuerpo.

El cambio se tiene que producir desde la compasión y no desde el desprecio. Cuando mi psicóloga me transmitía esta idea yo no la entendía. No era capaz de ver la diferencia entre una emoción y otra. ¿ Compasión por mi cuerpo? ¿Por qué? Y ella me lo explicaba una y otra vez: no tenía que cuidar mi cuerpo para someterlo, para transformarlo porque lo despreciaba tal cual lo veía. No. Tenía que cuidarlo "como cuidarías a un hijo" desde el cariño. ¿Cariño por mi cuerpo? Me parecía absurdo. Es verdad que durante la etapa de la terapia perdí mucho peso, 10 kilos aproximadamente, desde 97 hasta 87 en poco tiempo, pero ahora se que era porque estaba en un constante estado de angustia. En cuanto mi estado de ánimo volvió a la normalidad mi peso se disparó, el resto ya lo sabéis.

Ahora, cuando miro mi cuerpo, pienso ¿cómo he podido hacerte esto? Cuándo ando y siento el peso sobre mi espalda y mis caderas, cuando miro mis pies, mis manos hinchadas, mi cintura inexistente, me doy pena... y pienso "tranquilo, voy a sacarte de esto, voy a cuidarte, voy a trabajar hasta que me sienta bien dentro de ti".

Un año después he entendido lo que me quería decir la psicóloga. He tenido un sentimiento que ha había tenido nunca antes por eso se que el camino que he empezado no tiene retorno.

Gracias por acompañarme en él. 

2 comentarios:

  1. Hola guapa!

    Gran verdad, todo empieza por querernos más. Quererse más es saber lo que nos conviene. La obesidad es una enfermedad, no debemos engañarnos. Si fuera diabética, tendría más cuidado con lo que comiera, pues siendo obesa, también. No debemos descuidarnos ni perjudicarnos más. Hay que decir basta antes se sentirnos llenas, comer despacio, saboreando, etc.

    A mimarnos mucho más.

    Besos y achuchones

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  2. Estoy convencida de que vamos a lograr el cambio. Y eso que yo no estoy teniendo los resultados que me gustaría, pero no me desanimo. Eso es lo nuevo de mi actitud. Y estoy segura de que a partir de ahí será el cambio. Un abrazo.

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