sábado, 29 de abril de 2017

Estreñimiento

Me daba un poco de pudor escribir sobre este tema pero la realidad es que la primera vez que coloqué esa etiqueta en un tema recibió hasta cuatro veces más visitas que el resto. Así que es obvio que es un tema que interesa y preocupa. Espero ayudaros.

He sufrido estreñimiento de forma periódica toda mi vida. Pero desde hace unos años esos episodios se agravan hasta el punto de producirme hemorroides y fisuras. Ahora tengo el problema bajo control. Estos son los remedios que he aplicado:

  • Para las fisuras el mejor remedio que encontré fue lavarme con aceite de árbol de te. La higiene, en general, es imprescindible para solucionar el problema. No sé por qué la gente está eliminando los bidés con lo útiles que son. Agua fría o tibia con unas gotas de aceite de árbol de te y lavados periódicos, una o varias veces al día y SIEMPRE, SIEMPRE, después de defecar (es la palabra más fina que se me ha ocurrido). 
  • Para las hemorroides el primer remedio que aplico es utilizar supositorio de glicerina antes de ir al baño. Eso hace que no haya que esforzarse y, por los menos las hemorroides no empeoren. Paralelamente lavar la zona con agua caliente y fría de forma alternativa. Dos días malos no te los quita nadie, pero luego se pasa. 
  • Para el estreñimiento. A mi lo que mejor me ha funcionado es el papel y el lápiz. No pongáis esa cara. Os cuento: 
Tomar notas sobre mis hábitos me ayudó a cambiarlos: 

Primero : alcanzar un mínimo de unidades de fruta y verdura diarias. Y un mínimo es cinco. Y nunca, nunca, debería ser ninguna. Nunca. Cuándo yo vi que había días que comía sólo una unidad, por ejemplo, ensalada, y nada más en todo el día me sorprendí.

Segundo: apuntar los días que vas al baño. Controlarnos para ver la evolución. Ver que nos afecta, si vamos más o menos con la regla, si vamos más o menos cuando tenemos más actividad, observar todo lo que nos influye. Os llevará varias semanas, pero veréis que al final podéis sacar conclusiones. Yo me di cuenta de que cuando tenía menos actividad tenía más estreñimiento.

Mis conclusiones fueron que mi tránsito intestinal era mejor cuando comía todos, todos los días, fruta y verdura. Y la segunda y muy importante, que me iba mucho mejor cuando sustituía la leche por leche de soja. Y actividad, por supuesto. Aunque sea sólo subir y bajar las escaleras del piso. 

El agua para mi no es un problema porque bebo mucha, pero si creéis que ese puede ser un problema para vosotros apuntadlo junto con la fruta. 

A día de hoy, y después de llevar cuatro meses controlando todo lo que os he dicho arriba, voy al baño cada dos días o a diario. Además tengo menos gases. Estoy feliz. Y estoy segura de que esto me ayudará a adelgazar. 



jueves, 27 de abril de 2017

Frente al espejo

Creo que por fin he conseguido movilizar mi motivación, no ha sido fácil. Llevo semanas aquí escribiendo y ya pensaba que no iba a ser capaz de empezar. Pero cada día, cuando enciendo el ordenador y mi rostro se refleja en la pantalla  y me veo la papada pienso ¿de verdad vas a resignarte a verte así siempre?
Así que esta semana pagué un poco más en el gimnasio para ir los días que quiera en lugar de sólo dos por semana -eso es lo que pagaba, pero a veces no iba ni eso-. Y el sábado pasado salí a andar 40 minutos. No fue una buena experiencia porque noté que me cansaba ¡yo, que he llegado a andar más de una hora a buen ritmo bajo la solana castellana en pleno verano!...

Llevo dos días que como de forma moderada. Me gusta esta sensación de saciedad moderada y llegar a la siguiente comida con hambre...o al menos con el estómago vacío. Voy a recorrer el camino que separa a la mujer que soy de la que quiero ser. Y vosotros vais a recorrerlo conmigo.

Nos vemos el sábado con nuevo peso y nuevos objetivos. Ahora, sí.

miércoles, 5 de abril de 2017

GULA



Gula: apetito desordenado de comer y beber.

Esta entrada es para todas las mujeres que, como yo, no consiguen empezar. ¿Por qué?
Pues, yo, en mi caso, creo que porque no encuentro una motivación intrínseca, es decir, una motivación que no sea caber en los vestidos que cabía el año pasado. Ese tipo de motivaciones no funcionan. La motivación intrínseca es más compleja, más interna, más elaborada. Consiste en en comer sano no para caber en un vestido sino en comer sano y disfrutarlo, saber que estás haciendo lo mejor para tu cuerpo que eres tu misma. Cuidarnos de la misma forma que cuidamos a nuestros hijos, nuestras parejas, nuestros amigos... cuidarnos, mimarnos, amarnos, alimentarnos de forma sana, movernos porque tenemos la suerte de poder hacerlo, porque afortunadamente nuestras piernas y nuestros brazos funcionan y podemos hacerlo.
¿Como dar el salto? ¿Cómo dejar de percibir la comida como una solución a todo? Si tengo un problema como, porque es un alivio,  pero si hago algo bien también, porque es una recompensa.
He buscado mucho sobre comedores compulsivos, he leído sobre la depresión, los desarreglos hormonales, los genes, los malos hábitos... cada vez me da más igual que me ha traído hasta aquí, lo único que me importa es que todos los estudios, artículos, etc coinciden en una cosa: de esto se sale. La gente se cura de la gula y de la obesidad. Y ese es mi objetivo. No se cuando, no se como. Pero tengo que encontrar el punto de apoyo que haga mover mi mundo. Y cuando lo consiga, lo compartiré con vosotros.

http://www.adelgazarysalud.com/consejos-de-salud/comer-compulsivamente-respuesta-estres-ansiedad

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003265.htm

sábado, 1 de abril de 2017

Gimnasio

¡Hola! El primer mes no ha servido de nada. Kilo arriba, kilo abajo, estoy otra vez en el punto de partida. Bueno no, en el punto de partida no. Un mes después no he tirado la toalla, y eso no es estar en el punto de partida. He leído varias veces que el día que un fumador se plantea que quiere dejarlo empieza el camino para dejar de serlo, no importa el tiempo que pase hasta que logra su objetivo, pero que si ese deseo se mantiene, antes o después, lo logrará.

Yo no soy un ejemplo de nada, soy anárquica e impulsiva. Todo lo contrario de lo que se necesita para adelgazar, que es disciplina y constancia. Pero lo conseguiré a pesar de mi. Ahora os voy a contar como está siendo mi relación con el gimnasio. Creo que puede ser útil:

Me he apuntado al gimnasio muchas veces en mi vida, siempre lo he dejado porque hacer abdominales me provoca pesadillas. Todos son buenas razones... no tengo tiempo, por no cargar con la mochila... No son razones, son excusas. El problema es que para mi el gimnasio es un trabajo y no un placer, no un lugar en el que canalizar el estrés, la rabia, la pena, y llenarme de energía. Si lo percibiera así otro gallo cantaría.

En octubre me apunté. No dejé que me afectaran las chicas embutidas en mallas apretadas de colores. Ni los chicos cachas haciendo comentarios estúpidos. Ni siquiera la indiferencia con la que me trataba el monitor porque supongo que cuando me vio, con mi cuerpo y mi ropa poco sofisticada, pensó que yo pagaría el mes pero no iría ni  dos semanas. Nada me disuadió. Seguí, seguí a pesar de que mi peso seguía aumentando porque comía mal. Seguí a pesar de la navidad. Seguí a pesar de que muchas semanas sólo iba un día y pagaba para ir toda la semana. Seguí siempre. Y un día le dije al entrenador: "no voy a abandonar, si no vengo dos días vendré uno, pero vendré, porque si dejo de venir me arrepentiré" Creo que desde ese día me mira con otros ojos.

Y no he abandonado. Empecé a pagar por ir dos días y más o menos lo estoy cumpliendo. Y cuando voy procuro estar más de una hora. Y ayer una de esas chicas enfundadas en mallas de colores fluorescentes se dirigió a mi y me trató como a una más. Y me sentí bien. Por primera vez no pensé que quizá los michelines que se aprecian por debajo de mi camiseta blanca de algodón no provocan el desprecio que yo imagino. Y pensé también que si tiene mérito estar allí cuando estás en tu peso ideal tiene mucho más mérito estar allí poniendo en movimiento un cuerpo con treinta kilos de más.

El ejercicio será nuestro amigo tanto o más que la dieta. Nuestro cuerpo no está programado para comer siempre que abrimos la nevera. Nuestro cuerpo estaba preparado para la caza y las comidas esporádicas.

Gracias por leer.

viernes, 24 de marzo de 2017

He empezado con mal pie

Mañana no me voy a pesar. Lo siento. Pero la realidad es que no puedo decir que esta semana haya comido con orden y no me hago cargo de las consecuencias. NO voy a subirme a la báscula para desanimarme. Al contrario, voy a concentrarme en las cosas que he logrado que cambien:

  • Al incorporar más fruta y verdura a mi dieta he conseguido mantener a raya el estreñimiento. Un problema que arrastro desde la infancia y que en ocasiones ha llegado a ser muy, muy molesto. Desde que empezó 2017 estoy llevando un control de las veces que voy al baño: 
    • enero: 9
    • febrero: 11
    • las tres primeras semanas de marzo: 13
  • El gimnasio: he conseguido coger la rutina de ir una o dos veces por semana, se que no es mucho, de hecho es muy poco, pero para mi es un logro, he superado las miradas de escepticismo de los monitores que estoy segura que me veían como a la típica que se apunta un mes paga el segundo y no vuelve. Pero la semana pasada le dije al monitor: "Se que no estoy entrenando como debería, pero no voy a abandonar, porque si lo hago me arrepentiré. Aunque sólo venga dos días, aunque sólo venga uno... pero no voy a dejarlo". Sentí que me ganaba su confianza y ya no me da tanta vergüenza llegar allí marcando michelín a sudar en las máquinas. Porque si sigo, podré ser protagonista de mi cambio, pero si no, habré perdido para siempre. Y no voy a claudicar. Esta vez no. 
Agradecería mucho cualquier mensaje de ánimo, más aún la experiencia de alguien que me cuente que lo consiguió, que fue posible. que perdió los 30 kilos que había entre la persona que era y la que quería ser. 
Espero vuestros comentarios. Mil gracias. 


sábado, 18 de marzo de 2017

No claudico

No lo voy a dejar. No lo voy a dejar porque se que si abandone me arrepentiré. Es verdad que empezar no está siendo fácil, pero no voy a abandonar porque llevo abandonando toda la vida. Unas veces lo dejo porque pierdo kilos y me confío y empiezo a darme caprichos y termino tirándolo todo por la borda y otras veces lo dejo porque, como ahora, los resultados no son los esperados. Pero ahora pienso que si no lo hubiera dejado nunca, después de casi quince años intentando meter a la báscula en cintura, seguro que estaría mejor de lo que estoy después de tanto abandono. 
Pesarme esta mañana y ver un kilo más en la báscula me ha decepcionado profundamente, más después de que esta semana dos personas me hayan dicho que me ven un poco más delgada. La verdad es que no he hecho dieta aunque tampoco he comido sin control. Y ese objetivo para mi es más importante, incluso, que adelgazar. Estoy convencida de que adelgazar terminará siendo una consecuencia de controlar lo que como. Antes o después.
En mi próxima entrada hablaré del gimnasio. Ahora no me voy a alargar más.
Una última reflexión. Si siempre andamos el mismo camino siempre llegamos al mismo sitio. Pero yo ahora voy a probar un camino nuevo. Y estoy segura de que llegaré a un lugar en el que no he estado antes. Segura.


sábado, 11 de marzo de 2017

Un mal día


Bueno, pues aquí estoy. Ya tengo una báscula nueva y la verdad es que la diferencia con la digital no es significativa. No importa. Me he desanimado mucho cuando he subido y he visto 101... no sé, yo esperaba ver un kilo menos.
Voy dos días a la semana al gimnasio una hora, hora y diez. Se que no es mucho, pero es más que nada y lo aprovecho bien.
He empezado a trabajar algunos sábados de ayudante de cocina, que es más activo que el sofá de mi casa y durante la semana entre ir y venir nadie me quita mis cuatro paseos de 15 minutos. Bien es cierto que el resto del día estoy sentada porque mi actividad, vinculada al mundo de la educación, lo requiere.
Pero he incrementado las bebidas diuréticas, he sustituido muchas comidas por verduras, como pan de centeno, he limitado la azúcar y las coca-cola, que antes bebía una o dos latas al día aunque fueran light... y después de todo esto no veo resultados significativos.
Lo único que me consuela es que parece que he parado la tendencia a engordar que me acompañaba desde septiembre. Os recuerdo que este verano pesaba 87 kilos. Qué desastre.
A todas luces hoy toca lamentarse. Me siento un poco sola en este proyecto, por eso escribo aquí. Confío en que mi próxima entrada sea más prometedora.